sábado, 7 de abril de 2007
RELATIVO
Hace poco tiempo oí hablar de Enrico Fermi, un físico italiano nacido a principios de siglo que entre sus ocupaciones comunes dedicaba su esfuerzo a razonar aspectos tratados no con demasiada profundidad anteriormente en su época. Algo que me llamó la atención en especial fue la conocida como "Paradoja Fermi" en la que haciendo referencia a la posible existencia de otras civilizaciones en el universo plantea la pregunta directa: "¿Dónde están?". ¿Es tan magno el universo en su longitud como para que no hayamos logrado encontrar esas civilizaciones o ni siquiera ellos nos hayan encontrado a nosotros? Puede que estén tan lejos que sea imposible físicamente contactar jamás. O puede que estén tan cerca que nunca nos encontremos. Algo que se me ocurre aunque tenga tintes de absurdo es la barrera de lo relativo. Que alguna fracción ínfima de un único átomo situado entre nosotros, donde menos imaginamos, quizás contenga entes cuyo formato no llegamos a preveer. Entes a lo mejor más avanzados tecnológicamente, o menos; con cultura propia, con valores éticos semejantes o diametralmente opuestos a los nuestros y que tampoco tienen constancia de que estamos aquí, tan aislados como nosotros mismos. También puede ser nuestra galaxia una gota contenida en lo que es un océano para otros seres. Podemos ser tan pequeños que nadie imagina que estamos aquí y situados en el peor lugar posible. Demasiado cerca. ¿A quién se le ocurre que en un pedacito de nuestras uñas existieran ciudades enteras? Es un concepto tan inesperado y ridículo que nunca nos pararemos a comprobarlo. ¿En qué cabeza cabe que nuestro universo estuviera contenido en un cabello de algún ser de tamaño titánico? Preguntaba Fermi: "¿Dónde están?", me pregunto yo: "¿Dónde estamos nosotros?".
lunes, 26 de marzo de 2007
Ahora que te has ido
Ahora que te has ido,
a la fuga, a traición,
déjame sincerarme del todo,
sin adornos, como a ti te gusta,
como sólo tú te mereces.
Una vez dijiste que me querías,
que no me dejarías por nada,
que nunca más me volvería a sentir solo.
Quise reprocharte lo que decías,
pero como de costumbre no fui capaz.
Por favor no vuelvas a decir "nunca",
por favor si tienes que decir "siempre"
que no sea a mí a quien lo digas.
Querida amiga, gracias por todo.
gracias por nada.
a la fuga, a traición,
déjame sincerarme del todo,
sin adornos, como a ti te gusta,
como sólo tú te mereces.
Una vez dijiste que me querías,
que no me dejarías por nada,
que nunca más me volvería a sentir solo.
Quise reprocharte lo que decías,
pero como de costumbre no fui capaz.
Por favor no vuelvas a decir "nunca",
por favor si tienes que decir "siempre"
que no sea a mí a quien lo digas.
Querida amiga, gracias por todo.
gracias por nada.
viernes, 9 de marzo de 2007
PERFECTO
No tengo ninguna base de datos que acredite mi afirmación. Pero probablemente existe una antigua ley universal que prohibe a todos los seres vivos, humanos o no, la posibilidad de soñar con la perfección completa. Y no por lo caro que pueda llegar a resultar algo tan atractivo. No porque sea muy díficil de encontrar, simplemente porque es imposible, así que no merece la pena malgastar esfuerzos y beber de la botella de la desilusión gratuítamente buscando algo que nunca hallaremos. Debemos ser conscientes de que para que exista algo bello en el mundo tiene que haber algo que contrarreste y que se encuentre directamente relacionado con esa belleza. Algo parecido a un Doctor Jekyll y Mister Hyde. Como si se pudiera aplicar la ley de "acción y reacción" en lo referente a la belleza. Pero nos hemos empeñado en encontrar algo sin parte negativa, sin preocuparnos en qué es lo que haya que modificar ni sus consecuencias. A veces le queremos poner patas a una serpiente, sin darnos cuenta de que entonces dejaría de ser una serpiente. Vamos cambiando las cosas que nos rodean, muchas veces sin querer, y perdemos tantas y tantas cosas... Pero las cosas son como son y a menudo cometemos crímenes terribles al olvidarlo. Podemos intentar mejorarnos a nosotros mismos y nuestras circunstancias, es algo que me parece extraordinariamente lícito, pero no lo sería afectando negativamente a inocentes que nunca nos declararon la guerra. Evolucionar es algo necesario, pero con coherencia, no creo que haya necesidad de hundir a nadie para hacerlo ni mucho menos perder nuestra propia identidad, porque un culo que huele a perfume es un culo que no funciona correctamente.
lunes, 5 de marzo de 2007
Amanecer muerto en un banco del parque
Es muy fácil llegar a cansarse de que a uno le hagan daño, es entonces cuando encontrar una solución segura se convierte en una obligación con uno mismo. Y la buscó, dispuesto a pagar el más alto precio, merecería la pena, no le cabía duda alguna. Se despertó en medio de una encrucijada, podía abrazarse a Madrid y respirar su aroma austero en oxígeno cada día, pero sabía que a cambio tendría que renunciar a todas las estrellas. Probablemente ni ellas, ni Madrid lamentarían en demasía su ausencia (En el raro caso de que se percataran de ella) cuando llegara el momento de partir. Pero la posibilidad de ser anónimo durante el tiempo que deseara era una oferta ilusionante. De la misma manera no obstante, sin que él lo supiera, que le haría probar el beso de Judas, cuando su dulzura metamorfoseara en crueldad, cuando su soledad dejara de ser su gran amiga para confesarse su implacable verdugo. Como una mantis que tras mostrarse generosa en amor deja ver su otra cara, quizás sea acertado decir su verdadera cara, en ese momento ataca sin piedad, como desde un principio tenía planeado. La soledad, tan necesaria y enfermera personal tantas veces, de repente deja de ser imprescindible. Pero es entonces cuando se descubre irreversible y como los pobres enganchados que duermen en el vertedero, uno se encuentra encarcelado, atrapado, comprendiéndose timado por algo o alguien. No le habían advertido cuál es el verdadero precio de ser nadie. El sólo pretendía ser feliz, minimizar riesgos, no molestar nunca a nadie... No le gustaban los problemas. Quería hacer todo más fácil: Vivir solo en un océano de gente, parecía que así tendría todo lo que necesitara. Pero vivir solo, no es vivir. Falta algo que comprendes al perder la oportunidad de alcanzarlo. Y todo es demasiado triste y demasiado grande para una persona. Nadie ignora que no puede haber un día que no tenga nuevos muertos, pero él nunca sabía en que día vivía...
jueves, 8 de febrero de 2007
¿CUÁNTO VALGO?
Cabe la completamente lógica posibilidad de que nuestra presencia en este lienzo universal sea sólo mediante nuestra identidad. Algo muy difícil de valorar o de medir, en tal modo que, si alguien se tomara la molestia de intentarlo, de seguro debería echar mano de herramientas mucho más rebuscadas e incomprensibles, para la mayoría de nosotros, que las herramientas utilizadas para medir condiciones físicas propias o patrimonios personales. Tal vez no permanecemos por el mundo viajando o estacionando con las clásicas fijaciones animales de crecer, alimentarnos, multiplicarnos y alargar al máximo nuestra permanencia. Puede ser que nuestro gran objetivo real consista en cargar con la identidad de la que nos vemos hoy vestidos; no sé si por imperativo divino o por construcción propia, como en el Bricomanía. Y una vez que hemos conseguido comprenderla y manejarla, de la manera más creativa posible, trabajar en favor de su buena prensa hacia el resto de parroquianos, aquellos con los que nos podamos llegar a cruzar o aquellos hasta en cuyos oídos pueda desembocar cualquier conocimiento de nuestra pasada existencia. Estamos aquí para defender nuestra identidad, demostrar al mundo que era de alguna manera admirable, si lo era; y si no lo era hacerles creer que sí.
jueves, 28 de diciembre de 2006
UN HUECO EN LA ETERNIDAD
Me pregunto qué sucedería si fuera capaz por mí mismo de crear un producto propio, en exclusiva, que tuviera la virtud de no verse afectado por el tiempo. Algo que fuera agradable y bello al ser sometido a juicio bajo el criterio de cualquier ser vivo del universo. Si yo pudiera ser el padre de algo que nunca llegara a ser usado de manera maligna sino que más bien fuera constantemente reclamada por cualquiera para poder disfrutar de sus encantos cualesquiera que estos fueran. Una creación adaptable a las necesidades de cada uno y modificable para evitar el agravio a nadie. ¿Qué pasaría si yo lograra tan bella obra? Quizás sea justo pensar que al haber materializado algo de esa magnitud cada vez que ese producto o alguna parte de él esté presente en lugar cualquiera, allí también se podría asegurar que hay una parte mía, una parte del creador. Allá donde permanezca mi maravilla particular, en ese lugar, permaneceré yo. Imperturbable ante el tiempo o a todo lo que pueda terminar conmigo hoy en día, ya que di a luz algo tan indestructible como bello. Eso haría que yo pudiera estar siempre en cada lugar y en cada momento, o al menos en casi todos, lo más grande e inalcanzable que todos hemos llegado a codiciar jamás. Yo moriré, de eso no hay duda alguna, pero yo seguiría aquí, quizás para siempre. Probablemente ese producto por crear no está en mi mano, tal vez ni toda la humanidad confabulada para participar en ello se baste. Pero al menos vamos a procurar perfeccionar cada uno nuestra aportación a este mundo. Hay mucha gente que nos dejó hace bastante tiempo y cuyo legado permanece entre nosotros. Seguro que con el transcurso de los años irán desapareciendo tal y como lo han ido haciendo desde el principio de los tiempos grandes creadores que ahora con un extraño invento llamado "Arqueología" intentamos volver a conocer. Dejemos que nuestro regalo a los que nos suceden sea lo más grato posible y que dilate su existencia todo lo que su calidad le permita.
lunes, 11 de diciembre de 2006
Clown
No puedo comprender como a los pequeños hombrecitos tan risueños podía producirles esas incontenibles ganas de reír, sobre todo al valorar el que a mí me costara tanto trabajo contener las lágrimas cuando cruzaba su mirada con la mía. A ellos les parecía algo muy divertido su pelo alborotado de colores, sus grandes zapatones, aquel pantalón deformado y descolorido tan ancho, su extraña camisa, sus raídos tirantes y aquella manera tan peculiar de permanecer maquillado. Sí, podría ser gracioso, pero siempre que uno no se parara a pensar en que le acontecería al ocultarse el sol y abandonar el parque. ¿Le sería posible comer de una manera más o menos digna ese día? ¿Tendría un techo seco bajo el que poder cerrar los ojos tranquilo aquella misma noche? ¿Y cuándo fue la última vez que alguien le besó o le abrazó desbordando amor y cariño en el gesto? O peor aún, ¿Cuándo sería la próxima vez?
Yo ya llevaba más de quince minutos abstraído en su persona, casi me había olvidado de que sólo estaba allí de paso. Se acercó hasta situarse frente a mí y con un dulce y simpático movimiento me presentó su sombrero; mi reacción refleja fue llevarme la mano al bolsillo para depositar una moneda en él, pero no encontré ninguna.
-"Lo siento, no llevo nada" Quise excusarme. Él mantuvo su mirada en mis ojos un par de segundos como si esperara encontrar algo, pero pronto tuvo que desistir porque comprendió que si no abandonaba terminaría haciéndome llorar...
Yo ya llevaba más de quince minutos abstraído en su persona, casi me había olvidado de que sólo estaba allí de paso. Se acercó hasta situarse frente a mí y con un dulce y simpático movimiento me presentó su sombrero; mi reacción refleja fue llevarme la mano al bolsillo para depositar una moneda en él, pero no encontré ninguna.
-"Lo siento, no llevo nada" Quise excusarme. Él mantuvo su mirada en mis ojos un par de segundos como si esperara encontrar algo, pero pronto tuvo que desistir porque comprendió que si no abandonaba terminaría haciéndome llorar...
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