domingo, 2 de septiembre de 2007

Una carta (Todos están equivocados)

Ahora las noches son eternas, mis ojos se niegan a cerrarse, pienso tanto en ti... de todas maneras, si al final consigo dormir es únicamente para soñar contigo, contigo y conmigo. ¿Para qué nadie más? El mundo entero me sobra. Ya sé que nadie nos va a entender, pero tampoco me importa. Sólo me importas tú, sé que todos los demás estarían equivocados.
Dice la gente que el verano se ha terminado, que el otoño ya está aquí, que hace frío, que ha llegado el momento de echar mano del paraguas y del abrigo. Pobrecillos, no comprenden que lo que pasa es que todo el calor contenido en el universo se ha concentrado en mi maltrecho corazoncito por culpa tuya. Y aquí lo guardo con la dulce esperanza de que así lo aceptes como justo merecedor de una de tus mágicas sonrisas.
Todos piensan que el cielo de Madrid es un tacaño que esconde sus estrellas, que se las come o simplemente que no las saca cada noche porque no quiere compartirlas con nadie. Pero no saben que si no pueden verlas es porque las he ido robando todas, una a una, a escondidas, para llevártelas y pedirte que, si tú quieres, me las cambies por un beso.
Princesa mía, Agárrate a mi mano, jugaremos a apretarlas fuerte. Cierra los ojos, déjate llevar por mí sin preocuparte por nada; yo tampoco sé a dónde vamos, pero será perfecto y será como vivir siempre en primavera. No hagas caso a nadie más; créeme, el universo entero está equivocado. Todo va a salir bien.

lunes, 13 de agosto de 2007

PESIMISMO ANALIZADO

La sabiduría popular se empeña repetidamente en criticar y desprestigiar a los conocidos como pesimistas. Esas personas que tienen entre sus hábitos constantes el resaltar las partes negativas de su entorno y su situación; observando con especial atención las complicaciones y riesgos de cualquier proyecto por encima de sus posibles éxitos . Se les ha tatuado en perpetuidad la definición de fracasados conformistas y nadie se atreve a cuestionar la credibilidad de esa afirmación. Pero creo que es inevitable desde mi posición ponerlo en tela de juicio; sobre todo si para mí contiene algo de interés el intentar lavar la imagen a ese perfil tan castigado por nuestra intransigente sociedad. Se da por hecho que las inquietudes de alguien pesimista consisten en quejarse de su posición a la vez que se niega a correr el riesgo de intentar mejorarla por miedo al fracaso. Sería una actitud muy hipócrita por mi parte insistir en que es falso ese perfil, pero no es menos cierto que el pesimismo también puede desembocar en una posición totalmente opuesta. Una persona que valora su status actual como mediocre y que enfoca todos sus esfuerzos e ideas en cambiarlo. Un individuo triste porque no quiere seguir como está. La diferencia fundamental entre ambos personajes reside en la utilización de su pesimismo. Uno ve la negatividad del proyecto, el otro la de la estabilidad. Uno es conformista, el otro todo lo contrario. Eso es lo que hace que se derrumbe esa acusación de cobarde a los pesimistas y además priva de la condición de indiscutiblemente admirables a los positivistas.

viernes, 20 de julio de 2007

AMAR LA IGNORANCIA

Ayer, mientras daba un paseo, no pude evitar fijarme en un pequeño cachorro que no paraba de oler, mordisquear y analizar todo lo que había a su alrededor. Hambriento por saber. Como si le doliera la necesidad de cubrir su desconocimiento con experiencias y datos. Y de alguna manera me sentí identificado con esa actitud. Es la reacción que la curiosidad desata, inherente a la naturaleza humana. Aunque haya quien opine que nos sobra información (Hay un dicho popular que afirma: "Ojos que no ven, corazón que no siente"); esa es la solución que muchos aplican a situaciones que o bien no están capacitados para mejorar o simplemente no les resultarían interesantes sus consecuencias. Situaciones impopulares, incómodas o como las quieran llamar. Echar la vista a un lado y hasta incluso enterrar datos para ayudar así a sembrar la ignorancia ajena. Una escapatoria efectiva y económica. Pero quizás es precisamente ese el sentido de seguir viviendo: Conocer, saber, experimentar; analizando, disfrutando o alcanzando el sufrimiento; tal vez para recordar más adelante con cariño cuando nuestras posibilidades físicas no nos permitan hacer otra cosa mejor. "O fortunatos nimium, sua si bona norint, agricolas," rezaba Virgilio. Es verdad que cuantas más cosas sepamos, más preocupaciones cosecharemos, pero ¿Qué otro aliciente tiene estar aquí?

miércoles, 4 de julio de 2007

Tendrá que suceder aquí

Madrid no es Buenos Aires y sus dolorosos tangos.
Madrid no es Viena bailando un vals abrazados.
Madrid es muy diferente a Río y su carnaval.
Pero Madrid tiene mi custodia, le pertenezco.

Aquí no hay auroras boreales,
Aquí no hay canales ni góndolas,
Aquí la gente casi nunca te saluda;
Pero aquí estás tú.

En Madrid no podremos subir a la terraza del Empire State a besarnos,
y no podremos pasear el Boulevard de París hasta que amanezca,
ni nos acariciarán las gotas de las olas al romper contra Tarifa.
Pero tendrá que suceder en Madrid.

domingo, 1 de julio de 2007

SENSIBILIDAD

Con las actitudes y situaciones que uno va observando mientras consume su estancia aquí, es fácil llegar a una errónea conclusión que nos haga infravalorar el verdadero sentido de casi todo lo que nos rodea. A veces vemos gentes que, no satisfechas con abaratar aparentemente el precio de su propia vida, se dedican a poner en flagrante peligro las de aquellos que les rodean, o incluso a apostarlas para perderlas bajo seguro; no teniendo demasiado en cuenta lo apreciados que sean para esas personas. (No malinterpretar en absoluto la apreciación, ya que de ninguna manera es una excusa aceptable el carecer de vínculos afectivos para malograr la vida de cualquier persona; pero sí que sería un agravante despreciable a mi parecer). Nos estamos acostumbrando a los muertos. Suena cruel y deshumanizado, tanto como real. Vemos a gente morir y lo aceptamos de forma automática, saltándonos esa antigua costumbre de entristecernos si no es absolutamente necesario. Por el momento, a día de hoy, hemos evolucionado en testigos indolentes, no descartemos alcanzar la calidad de verdugos habituales en breve. Parece que la vida no es un don tan valioso en este universo en el que nos vemos envueltos. Lo interesante ahora no es si la vida es una gran oportunidad, yo creo que no permite dudar de que merece la pena ser vivida; lo que nos engaña es que a menudo estamos rodeados de personajes que nunca se hubieran ganado el derecho de gozarla. En resumen, debemos cesar de cuestionar lo afortunados que seamos o no y lo majestuoso del regalo para analizar más bien si somos dignos consignatarios de su disfrute.

martes, 29 de mayo de 2007

TIEMPO MUERTO

Es increíble cómo han ido cambiando las condiciones de vida generales para la personas. Obviamente no para todos, pero las capacidades que pueda tener alguien en el mundo a día de hoy hasta hace poco no era ni siquiera posible soñarlas. Aunque parezca un poco exagerado decirlo, casi hemos derribado las dimensiones espaciales. No del todo, porque, seamos realistas, hay un límite que me extrañaría que pudiera rebasarse. Pero poco a poco las distancias son abolidas con más facilidad y en progresión exponencial pierden relevancia. Ya no es tan importante qué alto, qué ancho y qué profundo; las ciencias han inventado complicados recursos que hacen que todo sea más posible, a veces hasta fácil. Todo el pánico que antes el espacio nos producía ahora no lo procesamos, no tiene lugar. Lo único que todavía nos merece un poco de respeto como magnitud científica es el tiempo. Seguimos siendo esclavos del tiempo, que continúa riéndose de nosotros a su antojo. De alguna manera es bueno que sea así, tengo miedo de que un día tengamos la posibilidad de manejar el tiempo; seríamos peligrosos. Nuestras limitaciones son constantemente nuestro mejor salvavidas, y que los segundos afilados no tengan un muro que los pare hasta hoy, es con toda seguridad la explicación más fiable de que esa cosa llamada "muerte" nos haga muchas veces pararnos a pensar las cosas que hacemos.

jueves, 24 de mayo de 2007

A = C ? (Solución)

... Sea como fuere, aún no he alcanzado un punto de paranoia tan espantoso como para llegar a negar aspectos que, al parecer, resultan tan evidentes. Y aunque, insistiendo en mi discurso, si la humanidad a día de hoy no puede presumir de haber coronado la cima de ni una sola de las ciencias en las que se ha involucrado, debo admitir que la matématica es la que me parece más fiable de todas. Obviamente si A = B ; y B = C ; lo único que puede hacer que no se cumpla A = C es que cualquiera de las anteriores afirmaciones no sea verídica. Si el círculo de fórmulas no se completa se debe al mayor mal de la ciencia hasta la actualidad: La falta de información o de observación. Una gota de agua es comparada con otra de similar aspecto y volumen en apariencia, por lo que son contadas como equivalentes. Después la segunda gota es comparada con una tercera, que al ser analizada junto a la primera ya muestra detalles que las diferencian: Nos habíamos equivocado. Ninguna de ellas era exactamente como la otra. Alguna parte que no apreciábamos las diferenciaba; primero una de otra y luego más aún de la siguiente. El número de agentes y circunstancias que pueden influenciar en un resultado es incalculable por ahora para nosotros. El diseño del universo en equilibrio constante hace que sea así. Todos con posibilidad de afectar en multitud de sucesos a la vez que sujetos a ser afectados por cualquier detalle de los que nos rodean.