lunes, 12 de abril de 2004

SOLUCIONES SENCILLAS

Estoy descubriendo ahora que tengo la fea, mejor dicho horrible, costumbre de utilizar mis apuntes para quejarme por todo. Llevo tiempo escribiendo y no recuerdo si acaso alguna vez me he dedicado a obsequiar con mi gratitud o admiración a alguien. He “evolucionado” de manera que he llegado a ser una máquina que no para de observar y analizar minuciosamente con el único objetivo de encontrar el punto débil a cada una de las ideas que otros han ido implantando mediante su “educación” en mí, aprovechando mi inocente niñez que, sin mis actuales capacidades de raciocinio, asintió a cada teoría obedientemente. A menudo no puedo encontrar nada para derruirlas, pero no me falta imaginación para reconsiderar todos los detalles hasta que una mínima duda que me haya quedado sea capaz de sujetar mi cruzada contra lo que me enseñaron. Yo personalmente no lo considero un defecto, si alguna vez puedo dar con una salida alternativa a problemas sin arreglo a día de hoy, si puedo demostrar que existen soluciones sencillas para este mundo complicado, podré considerarme mi mayor héroe.
No pretendo rehuir mi cómodo y estrecho anonimato, ni mucho menos, este es mi sitio, lo acato y me acomodo en él. Pero no podría encajar el haber descubierto la fórmula milagrosa y que se me negara el derecho de hacerla pública. No es la satisfacción de llegar a la meta lo que me mueve. Sólo pretendo que una vez inventado el producto, me sea permitido distribuirlo. Yo estoy donde quiero y probablemente donde merezco, pero mi idea mágica (si algún día surge) merecería ser plaga entre los desorientados y solitarios buscadores de su concreto antídoto. Una vez leí: “Nunca he aprendido algo de alguien que estuviera de acuerdo conmigo” Quizás ha calado mucho más adentro de lo necesario ese pensamiento en mí y eso es lo que condiciona mi actual personalidad. Tal vez eso ya era algo innato, un regalo de Dios impregnado en mis genes. Sea como fuere, tantas veces como yo lo crea necesario seguiré escribiendo en busca de la idea diferente capaz de demostrar cualquier solución viable a circunstancias irreversibles para la humanidad a día de hoy.

lunes, 8 de marzo de 2004

SIMBIOSIS

Un planeta lleno de personas, personas inquietas, independientes, hambrientas en distintos aspectos, incompletas en todos los aspectos. Todos corriendo en la totalidad de las direcciones posibles buscando algo, ellos creen que buscando cada cual una cosa diferente, en realidad persiguen exactamente lo mismo. Diversos carácteres formando una estampida omnidireccional teniendo absolutamente todos ellos un destino en común en sus mentes. Parecen millones de objetivos, no pueden existir tantas metas, es un espejismo. Después de pensarlo con calma, verás que en la vida no hay tantas cosas codiciables, a la hora de la verdad, el no encontrarte solo, bien podría ser suficiente para cualquiera. Si uno se detiene a observar, cada individuo es un mendigo de amistad y de cariño, no importa lo mucho que trate de disimular. Este mundo es un gran orfanato en el que, potencialmente, todos somos internos y todos tenemos la posibilidad de adoptar a alguien.

jueves, 26 de febrero de 2004

NO VINO EL BUEN SAMARITANO

Nadie está dispuesto a esperar, sólo con la idea de que te toca quedarte quieto, parado para que los demás puedan estar a tu altura suele darle risa a la gente. Cuando las personas inician una carrera siempre piensan en singular. Es como compartir cuando has logrado amasar un apetecible botín, no se lleva, no es algo que estemos acostumbrados a contemplar. Pero es curioso que en las horas de agonía, de ocaso, de derrumbe... cada cual permanece atento para alcanzar a ver la mano misericordiosa que inexplicablemente y de una forma no altruista, proporciona el bálsamo salvador y solucionador del mal. A veces sucede que esa persona aparece, tengo que confesar que nunca fui yo esa persona y no sé si conozco a alguien que haya encarnado ese papel. Qué triste que en el planeta, sin embargo, la cantidad de sanadores y la de moribundos sea tan desigual... Si alguien decidiera alguna vez derramar generosidad con un necesitado le será fácil encontrarlo. Pero, en el otro extremo, muchos son los necesitados que tuvieron que partir sin su oportunidad de restauración. Nadie quiere esperar pero todos soñamos que lo hagan por nosotros.

jueves, 19 de febrero de 2004

Dijiste que venías a verme...

"Dijiste que venías a verme ... pero no me miras,
que querías animarme ... y no me hablas,
tal vez sólo viniste para que yo hoy pueda verte,
para que fuera yo quien me animara a mí mismo,
y sin que tengas que prometerme una posibilidad
yo pueda seguir soñando que aún puedo amarte..."

martes, 3 de febrero de 2004

ALGO QUE APRENDER

Muchos días nos aplasta la agobiante sensación de que nuestro universo íntimo es demasiado limitado como para poder saciar nuestra infinita capacidad de descubrir. Parece que todo es aburrido, que hemos sido eficientes a la hora de asumir la información total referente a todo lo que nos rodea, que ha llegado la hora de abandonar nuestro ámbito de influencia cambiándolo inminentemente para evitar asfixiarnos en él. Me alberga la duda de saber si realmente sobreestimamos nuestros conocimientos o solamente se trata de falta de percepción. Cualquier día que tengas tiempo párate a observar cualquier cosa detenidamente, incluso tu propia mano si quieres. Analizando de forma lenta y correcta podrás darte cuenta de que aún te quedan millones de cosas que aprender hasta de tu propia mano que nunca antes habías apreciado. No necesitamos patear el universo para aprender, hay muchas cosas a tu alrededor para conocer con mayor intensidad, cosas que tal vez nunca te paraste a mirar. ¿Quieres ver el mundo? El mundo está debajo de tus pies.

jueves, 29 de enero de 2004

HISTORIA UNIVERSAL

...Y ahora es cuando me pregunto: ¿Qué pasa con todo el sufrimiento que resultó en vano? Si te paras a recordar, por ejemplo, a aquellos que entregaron su vida defendiendo lo que sus corazones les decía que era merecedor del sacrificio, siempre uno termina rindiendo admiración y en cierto modo un poco de agradecimiento. Entregaron todo lo que tenían en defensa de su fe y eso les reportó un espacio eterno y especial entre los hombres. Pero la cuestión no es esa. ¿Qué ha pasado con los que lucharon con su vida y perdieron la batalla? Nadie se acuerda de aquel que trabajó con tanta entrega e ilusión como los vencedores, pero víctima de tal vez la casualidad, de contratiempos absurdos o incluso de sucias tretas, sucumbieron en el intercambio de golpes. Probablemente muchos de los ídolos de la moderna humanidad deben su gloria a trampas y engaños. Estoy seguro de que los cementerios están llenos de valientes anónimos mucho más dignos de nuestro respeto. Hoy me apetece rendirles homenaje a ellos, no me extrañaría que al cabo de los años termine yo engrosando su lista.

sábado, 17 de enero de 2004

VANOS RECUERDOS

Una vez cometí el tremendo error de subestimar el poder de los recuerdos, y sin saber si estos cuentan con los medios necesarios para herirme, muchas veces pienso que los más pesados y tristes se conjuran demasiadas tardes para vengarse del pobre imprudente que los ignoró cubierto de soberbia. Cada recuerdo, como una piedra en el zapato imposible de quitar, hace su hueco y se vuelve inamovible, con mayor peso cuanto menos agradables son, expectantes al instante de flaqueza, armados peligrosa y mortalmente, sin piedad alguna en el momento clave. Siempre nos quedará la oportunidad de contrarrestarlos con las fotografías y las cartas, la única manera de plasmar un minuto inovidablemente grato. Los recuerdos dulces se conservan muy amenudo en papel, los amargos son autosuficientes y se adaptan a cualquier medio para sobrevivir. A veces me pregunto si prefiero que la gente guarde de mí la imagen de alguien que les ayudó y fue amable, sé que pensarán en mí más veces si me porto de manera cruel y despiadada. No sé por qué la gente que quiero, con la que me esfuerzo en ser bueno, me entierran con tanta facilidad...